1. Protección contra sobrecarga

    Y, aunque no siempre se piensa en ello, es importante recordar que los decapadores se sobrecalientan en seguida. La propia pieza de trabajo hace que el calor rebote en dirección a la herramienta. Por suerte, la mayoría de los decapadores cuentan con protecciones adecuadas, ya que, de otra manera, se sobrecalentarían casi sin darnos cuenta y podrían sufrir daños irreparables.

    La mayoría de decapadores cuenta con un sistema de protección térmica, también conocido como «control constante de calor». Este mecanismo ayuda a controlar la temperatura máxima apagando el elemento calefactor principal cuando la herramienta se sobrecalienta, mientras que el ventilador permanece activado para enfriar el motor. Posteriormente, el elemento calefactor vuelve a encenderse automáticamente una vez que la temperatura vuelve a ser normal. Lo mejor es que usted no notará nada, ya que todo se hace de forma automática, y podrá seguir trabajando como si nada.

    Algunos decapadores incluyen un control electrónico para mantener una temperatura constante. Esta protección contra el sobrecalentamiento se controla automáticamente. Así podrá utilizar incluso boquillas de pequeño diámetro para diversos trabajos de soldado y desoldado. El sistema electrónico permite controlar la temperatura máxima reduciéndola automáticamente (sin que usted lo note) cuando la herramienta empieza a sobrecalentarse.